domingo, 19 de mayo de 2013

Comienza el éxito de Frida... No sin finales desdichados

Las dos Fridas, de Frida Kahlo
Frida Kahlo, Las dos Fridas, 1939
"Para mi sorpresa, Julian Levy me escribió que alguien le había hablado de mis cuadros y que estaba muy interesado en exponerlos en su galería. Contesté a su carta y le envié fotos de algunos de mis últimos trabajos, a lo que él reaccionó con una nueva carta en la que se mostraba entusiasmado por los trabajos y me preguntaba si estaba de acuerdo con una exposición de treinta cuadros para octubre de ese año [...] No entiendo lo que ve en mis cuadros. ¿Por qué quiere exponerlos?". Frida Kalho a su amiga Lucienne Bloch.

Y con esta incrédula e inocente actitud realizó Frida su primera exposición individual en 1938 en Nueva York, en la galería de Julian Levy. Frida siempre había pintado pensando en ella misma, nunca en el gran público. La exposición tuvo un éxito inmediato: la prensa se hizo un rápido eco de la misma, casi la mitad de los cuadros expuestos fueron vendidos y, al mismo tiempo, obtuvo varios encargos de algunos visitantes. Se sentía tan libre viajando sola a aquella ciudad que no evitó iniciar una apasionada relación amorosa con el fotógrafo Nickolas Muray.


Frida Kahlo
Frida Kahlo en 1939. Fotografía tomada por Nickolas Muray
Meses más tarde, en enero de 1939, Frida puso los pies en París con la promesa de André Breton de organizarle una exposición. Fue, sin embargo, gracias a la ayuda de Marcel Duchamp ("de este montón de locos hijos de puta que son los surrealistas, es el único que tiene los pies en el suelo", según las palabras de la artista) por lo que pudo finalmente exponer el marzo. Durante sus días en la capital francesa, Kahlo fue desarrollando un odio exacerbado hacia todos los surrealistas, como ya deja entender la declaración anterior.

A su regreso a México, era inevitable el distanciamiento que existía entre ella y su marido Diego. En el verano de ese mismo año, abandonó la casa común en San Ángel y se retiró en la casa paterna de Coyoacán. Este fue el comienzo de una separación que culminaría con la firma del divorcio el 6 de noviembre de 1939.

Y en este contexto es en el que podemos analizar la impactante obra que hemos abierto. En él vemos un doble autorretrato. En la derecha se encuentra la Frida mexicana, con su traje de Tehuana. Ésta fue la Frida a la que Diego amó. Sujeta en su mano un amuleto con el retrato de su marido cuando era niño. Su corazón, entero y totalmente descubierto, está unido mediante una arteria al de la otra Frida, la que viste con traje europeo. Esta obra es un reflejo desgarrador de la crisis matrimonial de la pintora. El viaje a Europa hizo que se le rompiese el corazón, que ya no pertenecía a Diego (como vemos en la Frida de la izquierda, donde otra arteria es la que sostiene el retrato del pintor), sino a unas tijeras con las que intenta desangrarse.

Detalle de Las dos Fridas de Frida Kahlo
Las dos Fridas (detalle)
Detalle de Las dos Fridas de Frida Kahlo
Las dos Fridas (detalle)
Las expresiones de ambos rostros son, sin embargo, prácticamente idénticas, pero hay que tener en cuenta que Frida siempre se retrató de la misma manera: con una sobria y serena expresión, nunca sonriendo.

Estamos asistiendo a una de las etapas más duras en la vida de Kahlo, en la que encontró en el alcohol el mejor refugio. Frida llegó a confesar que no fue ella quien impulsó la ruptura, sino Diego, quien la convenció de que lo abandonase alegando que era lo mejor para ambos. Sin embargo, no dejó de pintar, y de su melancolía surgieron una gran serie de autorretratos en los que solo variaba el fondo y el vestuario.

No obstante, el arte de Frida debe toda su esencia al amor hacia Diego Rivera, por lo que apenas tardarán un año en volver.

"Por otra parte, el la primera vez en la historia del arte que una mujer ha expresado con franqueza absoluta, descarnada y, podríamos decir, tranquilamente feroz, aquellos hechos generales y particulares que conciernen exclusivamente a la mujer." Diego Rivera.


viernes, 17 de mayo de 2013

Noche estrellada de Van Gogh


Noche estrellada de Van Gogh
Vincent Van Gogh, Noche estrellada, 1889
(Fuente: http://observatorio.info)
Gritos de auxilio; gritos que se elevan hasta el cielo; gritos que interrumpen el silencioso viento de medianoche; gritos que se inyectan en las estrellas como una dosis de energía. La tierra reposa, el cielo se agita. La tierra respira, el cielo solloza. La tierra se apaga… y hay luz arriba, en ese azul furioso, ese amarillo radiante, ese blanco sonoro y ese negro llorón. Hay luz, hay desesperación.


El artista necesita ser el ciprés, ajeno al pueblo que mantiene la calma bajo la amenaza del cosmos. El artista se aleja de ese pueblo porque desea fundirse con las estrellas y participar en su danza. Quiere llegar a la enigmática luna y abrazarse a ella. En esa parte terrenal, racional, de líneas rectas, no hay cabida para el sinuoso ciprés, que asciende hacia el desequilibrio espiritual.

detalle de Noche estrellada de Van Gogh
Noche estrellada (detalle)
Fuente: http://www.googleartproject.com
No se me ocurre otra manera de comentar esta magnífica obra, realizada por un magnífico artista.
No cabe duda de que Van Gogh ha pasado a la historia como un pintor loco que se arrancó la oreja. En efecto, fue un hombre de tendencias desequilibradas y carácter inestable; pero también fue el primer genio de la pintura contemporánea.
Para comprender el significado simbólico de esta obra, resulta obligatorio conocer la vida del autor.
Hijo de un pastor calvinista, Vincent Gogh nació en 1853, y fue bautizado con el mismo nombre que el hermano que nació muerto hacía exactamente un año. Cuatro años más tarde, nace Theo, con quien mantendrá una intensa correspondencia a lo largo de toda su vida. Será su hermano Theo el sustento económico del artista y quien lo anime a dedicarse a la pintura.
Sus primeros contactos con el arte surgen en 1869, con 16 años, cuando se traslada a La Haya para entrar como aprendiz en la filial de la galería parisina Goupil, fundada por su tío. Posteriormente, trabajará en las sedes de Bruselas, Londres y París.
En 1876 Vincent cambió totalmente de rumbo: se dejó llevar por su fuerte educación religiosa y quiso convertirse en “evangelizador de los pobres”. En esta fecha es cuando empieza la correspondencia con Theo. Tres años más tarde consigue predicar en la Boragine, donde vive en extrema pobreza, lo cual no le impide compadecerse del pueblo minero y ayudarle. Son varios los lienzos de la época que reflejan la desgracia de los mineros. Cuando no llevaba un año allí, sus superiores deciden retirarle.
En 1885 acompaña a Theo a París, donde conoce la obra impresionista. Sin embargo, en 1888, al no sentirse identificado con el ambiente y el clima de París, decide trasladarse a Arlés. Ya había pintado por entonces más de doscientos cuadros. En Arlés hace realidad una idea que le rondaba por la cabeza: fundar una comunidad de artistas que llamó “La casa amarilla”. Tras varias invitaciones, por fin acepta Gauguin mudarse junto a Van Gogh para participar en esta comunidad. No obstante, los enfrentamientos entre ellos son constantes y de gran envergadura, hasta tal punto que una noche Van Gogh llega a cortarse una oreja en un estado de locura tras haber discutido con Gauguin. Sumido en esta locura, el artista decidió envolver la oreja, acudir al burdel de Arlés y entregársela a la prostituta que frecuentaba, Rachel. Gauguin, entonces, no tiene más remedio que marcharse, no sin antes avisar del estado del pintor a su hermano, quien acude rápidamente.
De este modo, ya en 1889, Vincent ingresa voluntariamente en el Manicomio de Saint Remy, donde en una ocasión intentó envenenarse con pinturas. Es durante su estancia cuando pinta Noche Estrellada, reflejo de su desequilibrio mental y desesperación.
En 1890 se marcha a Auvers y se aloja en una habitación pagada por Theo. El día 27 de julio llegó al anochecer de dar un paseo por el campo. El matrimonio que habitaba la casa percibió el sufrimiento físico del pintor, quien confesó haberse disparado en el pecho. El desequilibrio anímico y la sensación de ser una carga para su hermano podrían haber sido las causas del suicidio.
Murió dos días más tarde, con 37 años, dejando cerca de novecientos cuadros, de los cuales solo vendió uno.
En este enlace aparece Noche Estrellada, y la imagen de la derecha te permite acertarte al cuadro tanto como quieras. Es esta la mejor manera de observar las gruesas y espesas pinceladas del artista, y los movimientos de su pincel sobre el lienzo. Se refleja aquí claramente el estilo por el que ha pasado a la posteridad y que ha sido fruto de su situación psíquica.